"Mi vida es de Dios": El testimonio de María Cristina Teyssandier sobre el Silencio y la Fe

Texto de María Cristina

En nuestro recorrido por los espacios de paz en Argentina, nos encontramos con historias que trascienden lo profesional para entrar en lo vocacional.

En Villa Urquiza, en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, conversamos con María Cristina Teyssandier. Su vida no se puede explicar sin su fe: desde los 4 años sintió una atracción por Dios que la llevó, ya a los 15, a sumergirse en la Suma Teológica de Santo Tomás de Aquino.

 

Cristina no solo organizo retiros; ella vive una misión. En esta entrevista, exploramos cómo el silencio es, para ella, el puente indispensable para que el alma se encuentre con su Creador.

- El motor del conocimiento: "Amar a Dios con toda la mente"

Para Cristina, la formación no fue un hobby, sino una necesidad del corazón. «Yo pensaba siempre que cuanto más conoce uno a alguien, más puede llegar a amarlo», nos cuenta.

Por eso, su vida ha sido una búsqueda constante a través del estudio y la docencia, bajo una premisa clara: conocer a Dios para amarlo más profundamente.

Este enfoque le da a sus retiros una base sólida: no se trata de una técnica de relajación vacía, sino de un ejercicio de conocimiento y amor.

- La "Sed de Almas": El propósito detrás del silencio

Cuando le preguntamos sobre su incansable labor con jóvenes y mujeres, Cristina revela una motivación profundamente mística. Se identifica con la sed de Jesús en la Cruz: «La sed de Dios no era sed de agua, era sed de almas».

Este es el corazón de su trabajo en los retiros. Ella busca que quienes la rodean sean mejores personas, y para ella, la única forma de lograrlo es estando cerca de Dios.

El silencio exterior que se exige en sus jornadas es simplemente el espacio necesario para que esa «sed de Dios» se encuentre con la sed de paz del ser humano.

- El desafío de los jóvenes: De la crisis al encuentro

Cristina ha visto a cientos de jóvenes enfrentarse al silencio por primera vez. No oculta la dificultad: el llanto y la angustia de soltar el ruido y el celular son reales. Pero su fe en el proceso es inquebrantable.

«Dios ejerce una atracción», afirma. Ella ha sido testigo de cómo, tras esos días de aparente «sacrificio» del habla, los jóvenes salen transformados por la alegría del Espíritu.

Para Cristina, ese cambio de mirada en los chicos es la prueba de que Dios sigue actuando en el silencio.

- Una vida brindada al servicio

Al escucharla, queda claro que su labor en la secretaría y en los retiros es su forma de responder al llamado divino. Ella no busca «vender» un producto de bienestar, sino compartir la luz que ha guiado su vida desde pequeña.

«No hice más que hacer en mi vida aquello para lo que pienso que Dios me llamó», concluye con humildad. Su testimonio nos recuerda que, para muchos, el retiro de silencio no es una pausa en la vida, sino el momento donde la vida empieza a tener sentido frente a la presencia de Dios.

💡 El Consejo:

«Aunque hoy en día muchos buscan el silencio desde una perspectiva laica, es fundamental reconocer y respetar las raíces cristianas que han sostenido estos espacios de paz durante siglos en Argentina. María Cristina nos ofrece una mirada sin filtros: el silencio como un acto de amor y devoción. Su vida dedicada a Dios es un recordatorio de que la paz más profunda suele nacer de una entrega total.»

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